




El Palacio Perdido
Durante décadas, la esquina de 25 de Mayo y Juncal guardó un silencio en lo alto. El ex Palacio Pietracaprina, construido a principios del siglo XX, había perdido la cúpula que lo coronaba, y la esquina quedó inconclusa. Un hueco en el cielo de Ciudad Vieja que nadie nombraba, pero todos sentían. En septiembre de 2026, el arquitecto y artista Federico Lagomarsino, dentro de su Proyecto Cúpulas, devolvió al edificio su remate. No una réplica del pasado, sino su memoria hecha presente: una pieza contemporánea en acero corten que retoma la presencia de la cúpula perdida con el lenguaje de hoy. Desde RL-Lighting, la tarea del Arq. Rodrigo Llavayol fue darle voz cuando cae el sol.
Desde el primer momento entendimos que esta cúpula tenía dos vidas. De día es un objeto que se recorta contra el cielo. De noche podía ser otra cosa: un hito, una referencia, una señal encendida en el paisaje de techos del casco antiguo, visible desde el puerto y desde las azoteas. El desafío era que la luz no se impusiera a la obra. No buscábamos iluminar la cúpula como quien señala un objeto, sino revelar lo que ya estaba ahí: su forma, su material, su relación con el edificio que la sostiene.
La propuesta se organiza en dos capas. La primera nace en la base. Una luz que sube y marca el perímetro de la cúpula en algunos sectores, definiendo su silueta y el punto exacto donde lo nuevo se posa sobre lo antiguo. Es la luz del límite, la que dibuja el encuentro entre dos épocas. La segunda vive adentro. Una luz cálida que convierte a la cúpula en linterna, que se escapa entre la materia y deja que la forma se lea sola contra la noche. Es la luz que hace respirar a la pieza. La temperatura de color se eligió en diálogo con el acero corten: una luz cálida que acompaña el tono del material en lugar de contradecirlo, y que hace que la cúpula parezca encendida desde su propia materia.
Un proyecto así no se resuelve solo en el papel. La prueba de luz en obra fue decisiva: ahí, con la cúpula real frente a nosotros, se tomaron las decisiones finales. El día de la instalación, con la cúpula ya en lo alto, la luz se encendió por primera vez frente a vecinos y visitantes. La esquina, después de décadas, volvió a tener su remate. Y esta vez, también su luz.
Hay arquitecturas que se miran de día y otras que se recuerdan de noche. El Palacio Perdido vuelve a encontrarse, y con él, un pedazo de la ciudad que creíamos olvidado.
Diseño de Iluminación
RL-Lighting
Localización
Ciudad Vieja, Montevideo (Uruguay)
Año
2026
PROYECTO ARTÍSTICO
Fotografías
Marcas
Electro Uruguay

































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