Escrito por en Jun 10, 2010 en Artículos | No hay Comentarios

La tecnología led ¿la solución?
Por Carlos Sierra

Ha llegado la revolución. Así es como se está definiendo la nueva tecnología llegada al campo de la iluminación: La tecnología LED. Todo el mundo quiere incorporar este nuevo sistema de iluminación en sus proyectos dando como premisas “que si ahorrará un 90% en gasto de electricidad”, “que si tiene una vida infinita, que puede llegar a 20 años”…

Pero, ¿Qué hay de cierto en todas las afirmaciones que se hacen respecto a ello?… Tratemos de poner un poco los pies en el suelo y veamos que se puede afirmar en cuanto a esta tecnología.

Los LEDs (Light Emitter Diode o Diodo emisor de Luz) se descubren a finales de los años 60, pero es a partir de los años 90 cuando se da un avance realmente importante. Pasan de ser lo que podríamos calificar de “puntos luminosos” a “puntos iluminadores”. Y con ese avance aparecen también las primeras aplicaciones, como semáforos y alumbrado de emergencia o señalización. A medida que se consigue incrementar la potencia de los LEDs y mejorar sus características cromáticas, se van multiplicando las aplicaciones de estos dispositivos, sobre todo en el momento en que aparece la luz blanca.

¿Y qué diferencia hay con los sistemas de iluminación convencionales?

En la siguiente tabla se muestran las principales características de las fuentes de luz, en comparación con la tecnología LED.

INCANDESCENCIA FLUORESCENCIA VAPOR DE MERCURIO VAPOR DE SODIO HALOGENUROS METÁLICOS LED
VIDA ÚTIL 1000 h 15000 h 12000 h 20000 h 12000 h 30000 h
EFICACIA LUMINOSA 15 a 22 lm/W 60 a 105 lm/W 60 lm/W 130 lm/W 95 lm/W 90 lm/W
POTENCIA EMISOR 2000 W 200 W 400 W 1000 W 2000 W 5 W
INDICE REPROD. CROMÁTICA 100 90 60 40 90 80
TEMPERATURA DE COLOR CÁLIDA CÁLIDA/NEUTRA/FRÍA NEUTRA CÁLIDA CÁLIDA/NEUTRA CÁLIDA/NEUTRA/FRÍA
RADIACIÓN UV/IR SI SI SI SI SI NO
ENCENDIDO INSTANTÁNEO INSTANTÁNEO 10 MIN 10 MIN 10 MIN INSTANTÁNEO
REGULACIÓN SI SI NO SI NO SI
TEMPERATURA DE FUNCIONAMIENTO < 70 ºC

Examinando la tabla anterior, se desprende que el LED es superior a ciertas lámparas convencionales, tales como la incandescencia (a excepción de la reproducción cromática) y las lámparas de vapor de mercurio. La lámpara de incandescencia tiende a desaparecer, dada su ineficacia, mientras que la lámpara de vapor de mercurio, está ampliamente superada por otras que también tiende al desuso.

Así pues, quedan las lámparas de fluorescencia, halogenuros metálicos y vapor de sodio como alternativa al LED. Si nos centramos en la luz blanca, las ventajas del LED respecto a la lámpara fluorescente son, por un lado, el tamaño del emisor, que permite un mayor control de la luz, una mayor vida útil y un menor impacto ambiental. Por el contrario, el LED será más costoso en cuanto a inversión, aunque dependiendo del tipo de luminaria, puede llegar a amortizarse puesto que se consigue aprovechar mejor la luz emitida por un LED que por una lámpara fluorescente.

Con respecto a los halogenuros metálicos, la diferencia es menor. En cuanto a eficacia, son similares. En cuanto a reproducción cromática, es ligeramente superior la lámpara de halogenuros, mientras que en vida útil, el LED tiene mayor duración. En cuanto a los costes de instalación, es bastante más costosa la solución LED que la alternativa en halogenuros. Los costes de explotación no habría mucha diferencia. Otra ventaja del LED es el encendido y apagado instantáneo, así como la capacidad de regulación del flujo luminoso.

Con respecto a las lámparas de sodio, las características cromáticas del LED son superiores, pero no la eficiencia energética. En aplicaciones de alumbrado exterior, en las que prima la eficiencia energética ante las características cromáticas, es difícil competir.

La tecnología LED está en constante evolución, cada mes aparecen nuevos dispositivos que convierten en obsoletos los LEDs usados hasta el momento, con mejores eficacias y mejor reproducción cromática, entonces, ¿Qué pasará de aquí a unos años cuando deba realizar operaciones de mantenimiento en las instalaciones realizadas con tecnología “obsoleta”?. Hay que ir con cuidado en este sentido, los costes de instalar tecnología LED son todavía muy elevados y su amortización no es tan clara, si se emplean fuentes de luz convencionales “equivalentes”.

Así pues, ¿Cuándo emplear la solución LED?. La respuesta es sencilla: Cuando sea viable. ¿Cómo saber cuándo es viable?: La respuesta también es sencilla: Evaluemos y analicemos las alternativas disponibles, valoremos los pros y contras de cada solución, y sobre todo, pensemos en todo el ciclo de vida del proyecto de iluminación. Una instalación de iluminación no se acaba cuando el proyecto se ejecuta. Sigue viva a lo largo de una serie de años, durante los cuales debe prestar un servicio: Garantizar las prestaciones visuales de las personas que hacen uso de ella. Evaluemos lo que puede pasar a lo largo de la vida útil de la instalación, y, en ese momento tomar la decisión que mejor se ajuste a las necesidades detectadas.

El LED debe tomarse como una alternativa más al proyecto de iluminación, no como la única alternativa.

Publicado en la revista idl, enero 2010